Una tarde con el cantautor David Broza

12/Dic/2011

El País, Carlos Reyes

Una tarde con el cantautor David Broza

11.12.11 Intercambio. El popular cantante israelí habla de su música y los lazos con otros pueblos
TEL AVIV | CARLOS REYES
Un encuentro de periodistas latinoamericanos con personalidades de la cultura israelí permitió entre el 30 de noviembre y el 6 de diciembre una rica actividad de difusión e intercambio, en las áreas de teatro, danza, cine y música, entre otras.
Durante la intensa semana, una docena de periodistas de televisión y prensa escrita de Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay, tomó contacto con creadores de diversas disciplinas, invitados por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, en el Seminario de Periodistas Culturales de América Latina.
El objetivo era mostrar a la prensa extranjera otras facetas de un país que frecuentemente ocupa los titulares de los diarios con dolorosas noticias. Y luego de unos días en Israel (recorriendo desde Gaza hasta Jerusalén y desde Tel Aviv hasta el Mar Muerto), es muy simple constatar el día a día de un país pujante, con una intensa actividad cultural que busca renovar desde la pedagogía escolar hasta el arte escénico, el cine y la música.
«Este es un país joven, con un temperamento muy especial, como un viento, algo del alma. No creo que haya un sitio tan especial, tan fresco, tan nuevo. Hay mucho arte aquí, y cada persona cree que puede manejar todo el país, y ayudarte a resolver tus problemas. Camino a aquí, el taxista me ofreció dos poemas para componer, y me dijo que van a ser un gran éxito. Yo le dije que cada mil poemas hay uno bueno, y él me dijo que solamente tenía escrito dos. Seguramente a la vuelta, otro taxista me va a ofrecer experiencias nuevas. Todo es muy especial aquí: yo lo veo más claro porque viajo mucho fuera de Israel, en las giras», comentó en una amable charla el cantautor David Broza, el más conocido de los músicos populares del país, quien además ha destacado por sus traducciones de las canciones de Serrat y otros artistas españoles al hebreo.
«Recuerdo cuando llegó Serrat, en el 85, y se enfadó conmigo. Porque en la rueda de prensa le dieron la bienvenida y le agradecieron por cantar las canciones de David Broza. Hasta hoy, cuando nos vemos en Barcelona, me dice, `este almuerzo lo pagas tú`. Pero con mis adaptaciones, fue la primera vez que los israelitas llegaron a conocer un poquito de España, que conocían muy poco antes. Yo viví en España, y en Israel cantaba las canciones de Serrat y mis amigos no entendían qué estaba cantando. Entonces las empecé a traducir para ellos, con tanto éxito que eso cambió mi carrera. O sea que a través de la música, se pueden construir grandes puentes», reflexiona el cantautor, pionero en trabajar junto a músicos de Palestina.
Broza reclama más proyectos artísticos integradores. «Cada mañana, cuando me levanto, no puedo creer que no haya proyectos artísticos entre israelíes y palestinos. Es alucinante: hay entre doctores, economistas, abogados, militares, diplomáticos: y los que son el alma de la sociedad, no hacen nada, ni acá ni allá», enfatiza el músico, quien ha desarrollado su carrera fusionando ritmos de las más diversas culturas.
«Yo no tengo música nativa propia. Mi madre fue la primer cantante en Israel de folk, en el 48. Pero era música que se inventó en el momento, y tenían melodías que venían del folclore ruso, mezclado con el francés y el americano. Estamos inventando algo, hasta ahora. Va a tardar unos siglos hasta que haya algo profundo, de los hebreos, de los israelíes que viven aquí. Y va a haber mucha mezcla, siempre va a haber mucha mezcla».
El pasado viernes 2, en un hotel céntrico de Tel Aviv, Broza compartía estos conceptos con la prensa latinoamericana, además de tomar su guitarra y cantar Serrat en hebreo. Luego hace un alto y agrega.
«Cuando estaba cantando pensé, hablando de proyectos artísticos entre israelíes y palestinos que no existen: dentro de nuestro país hay muchos proyectos, con palestinos que viven dentro de la sociedad. Hay mucha música que va mezclando con los pueblos árabes. Lo que no hay es entre Israel y Palestina. Eso es lo que falta. Es igual que Serrat, que no vive en Madrid. Si viviera en Madrid, no sería catalán. Es justamente eso. Hay cosas que hay que tener mucho respeto, porque es el alma. Son las leyes de la selva. Somos animales», aclara el músico, pasando a cantar en hebreo La mujer que yo quiero.
América latina y drexler
David Broza ha visitado Uruguay y ha cantado para el público uruguayo. Sin embargo, al ser consultado por El País sobre su proyección en América Latina, afirma que es más lo que le falta por hacer, que lo que ha hecho. «He hecho conciertos a las comunidades judías que existen allá, pero menos al resto del público. Estuve en Buenos Aires, en Brasil, en México. Pero no es suficiente. A mí me interesa llegar más a la gente: no tanto a lo obvio. Pero eso, puede ser que tarde más. Estos fueron mis primeros 35 años de carrera. ¡Qué más puedo decir! Hay mucho interés en Latinoamérica: creo que uno de mis próximos proyectos va a ser ahí. A lo mejor, haciendo más cosas en castellano, llegaré más ahí».
«Viví en España de jovencito, en los tiempos de Franco, de los 12 a los 18 años. A los 14 iba a la Plaza Mayor, tomando vino, y tapas, y cantando por las calles, y haciéndome el tonto, y todo eso. Y en el 74 me fui de España, y volví a Madrid muchos años después: me acuerdo que me invitaron a entrevistarme a las ocho de la mañana, al programa Gomaespuma. Yo estaba muy nervioso, y feliz, y cuando llego me dicen que hay una sorpresa, que un cantautor joven vino especialmente a verme. Y yo pensé, `a las ocho de la mañana, venir hasta aquí`. Y miro y hay un chico, que empieza a cantar, en vivo. Era Jorge Drexler. Y yo, que quería hacer algo en castellano, le dije, `¿por qué no hacemos algo juntos?`. Y empezamos a componer juntos».